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COMENTARIO POLITICO SEMANAL

El modelo se acentúa

La Fase 1 y el aislamiento social preventivo y obligatorio vuelven a ser la única estrategia que tiene el gobierno de la provincia y que de manera angustiante parece ser la herramienta que también tiene el gobierno del presidente, Alberto Fernández. 

El modelo soñado. Gildo Insfran, Antonio Ferreyra y Jorge Ibañez, ejecutores del “modelo formoseño”. Actualizado y ayudado por la pandemia, hoy es envidiado por casi todos los actuales gobernadores ¨pejotistas¨.

La Fase 1 y el aislamiento social preventivo y obligatorio vuelven a ser la única estrategia que tiene el gobierno de la provincia y que de manera angustiante parece ser la herramienta que también tiene el gobierno del presidente, Alberto Fernández. 

La falta de vacunas obliga a mandar todo el país a confinamiento en el peor momento de la segunda ola como si esta fuera la solución pero solo es el reconocimiento del más estruendoso fracaso de una gestión de la pandemia donde todas las provincias quedan involucradas de una u otra manera. 

Si el presidente hubiera aceptado el ofrecimiento de Pfizer para diciembre del año pasado, 13 millones de personas estarían vacunadas y otros serían los números en todo el país. 

Con la mirada puesta en la reacción de los argentinos y en particular de cada uno de los gobernadores, Formosa parece aturdida ante un estado policial y un aislamiento social preventivo y obligatorio eterno donde los formoseños estuvieron encerrados durante el 70% de casi 14 meses del inicio de la pandemia.

Impunidad como costumbre 

En ninguna de las provincias en donde hay más casos positivos o fallecidos, inclusive dentro de la misma región, se han puesto en práctica medidas tan restrictivas como ineficientes. En ninguna otra provincia la gente ha sido tan sumisa a un gobierno como el de Insfrán que ha hecho tanto daño y ha sido tan inútil. 

En ninguna otra provincia se dan como al día de hoy, la cantidad de contagios y de fallecidos y es transformada paulatinamente en una inmensa prisión.

En ninguna otra provincia, ha sido tan manifiesta la obscena impunidad con que los funcionarios del séptuple gobernador y sus allegados no cumplen las normas sanitarias con las que sometieron a toda la ciudadanía. No cumplen los aislamientos, no tramitan los permisos que obligan tramitar a los trabajadores esenciales, no presentan sus PCR negativos y hasta se los ha denunciado por no hacerlo.

Hagan los que nosotros no hacemos

El pico de la burla hacia la gente ha ocurrido nada menos que en el Consejo de Atención Integral a la Emergencia donde, uno de sus miembros dio positivo a COVID 19 pero aun siendo contactos estrechos, el resto de los componentes de la mesa no realizó la cuarentena preventiva correspondiente ni presentó de manera pública los correspondientes controles para tranquilidad de ellos y la tranquilidad de la opinión pública.

Los funcionarios públicos de Insfrán asumen que están más arriba del resto de los ciudadanos y desprecian las normas que el formoseño de a pie debe cumplir de manera estricta o es sancionado. Ellos entienden que no deben dar explicaciones a nadie, mucho menos a la plebe.

Un cuarto de siglo

Desde hace 25 años el formoseño viene soportando la existencia de castas, inclusive de varias generaciones, de funcionarios que luego millonarios, transfieren como una verdadera sucesión los millones que el padre o el abuelo hizo de manera oscura (la AFIP nunca los ve) siendo funcionarios del estado.

Así y de manera ostentosa, sin esconderse en absoluto los vemos gozando de viajes por el mundo o viviendo vidas de millonarios dignos de las tapas de revistas de  la farándula, cuando en realidad el origen del financiamiento de sus vidas color de rosa, salen como casi todo de una provincia con niveles altísimos de desnutrición, mortalidad infantil y pobreza y que se administra en un 94% de fondos públicos.

Someter a la clase media

Esto se hace aún peor en épocas de pandemia y encierro porque, aquellos pocos comerciantes que lograron sobrevivir a las restricciones antojadizas del barbado lagunense el año pasado con una Fase 1 de siete meses cuando no había contagios, hoy se encuentran en un estado desesperante de quiebre económico.

Con medidas cosméticas, después de un año de fundir a emprendedores, el séptuple gobernador de Formosa, intenta sobreactuar una preocupación por el empresariado independiente, sin embargo tiene a la Subsecretaría de Defensa al Consumidor, cazando a cuanto independiente pretenda trabajar, aún con el sistema de Delivery.

Perdido por perdido

Con lágrimas en los ojos, con la angustia de perder todo por lo que han trabajado en su vida, los trabajadores independientes ven todos los mediodías como el Ministro de Economía, expone un “batería” de medidas donde el estado provincial destina millones pero como el año pasado, deja a la mayoría de los comerciantes afuera y a todos los amigos dentro. “Todos quedamos afuera y es una burla” dijeron.

En la semana, uno de los comerciantes, que no tiene más nada que perder porque lo ha perdido todo, dijo que atendería su local y que desafiaba a la Subsecretaría de Defensa al Consumidor a ir a clausurarlo.

Son los mismos

El arquitecto, Edgar Pérez, a cargo de la caza de independientes por parte de Defensa al Consumidor, manifestó que un grupo de comerciantes no va a impedir que se apliquen las medidas sanitarias de la provincia por lo que continuará cerrando empresas y destruyendo fuentes de trabajo, con su ejército de militantes pagados paradójicamente con los impuestos de los comerciantes que funden todos los días.

Tanto él como su esposa, la arquitecta, Blanca Denis, quien ha colapsado las oficinas del organismo donde se desempeña  su esposo con sus militantes, tienen los ingresos asegurados todos los fines de mes pasando por el cajero automático. Ella sin funciones específicas por la falta de transparencia en la información pública, se dedica a trabajar “acondicionando” los centros de aislamientos.

Un tsunami económico

No quedará un comercio en pie, no solo porque no pueden trabajar sino porque la imprevisión de las políticas sanitarias del eterno residente del quinto piso que solo exponen un horizonte penoso respecto de la pandemia.

Formosa configura una zona de desastre por como toda la provincia se ha llenado de casos positivos en un escenario, donde no se ha generado inmunidad de rebaño (los formoseños se contagian por primera vez con la peor cepa), no hay vacunas para casi el 85% de la población y no hay visos de que esto pueda llegar a mejorar, aún con el encierro.

Mejor las obras públicas que las vacunas

El séptuple gobernador, no ha siquiera iniciado gestiones para comprar vacunas como si lo han hecho otras provincias de la república argentina. Solo manda a sus bufones a culpar a la oposición, a las marchas y al periodismo. El encierro y el relato siguen causando contagios y por lo que se anticipa, no tienen otras estrategias que estas.

Nuevamente  todos encerrados en sus casas y sin saber si esto se extenderá en el tiempo o que ocurrirá con todas las personas que están siendo atendidas por un sistema hospitalario colapsado. Formosa a partir de la destrucción de las fuentes de trabajo auténticas y las Pymes lo son, ha causado en la misma cantidad de años de Insfrán, un éxodo de formoseños, buscando trabajo fuera de la provincia.

Igualar para abajo

La opción es quedarse, ser parte del 70% del empleo público mal pago y con el contrato implícito de jamás criticar al mandamás volviéndose un zombie político, vivir de la asistencia del estado y es por esta triste razón que al estrago causado por la pandemia, el lagunense le ha agregado el drama del éxodo de los formoseños.

Todos los días una familia formoseña cruza los límites de la provincia, la mayoría sabiendo que no volverá y muchos esperando volver cuando la pandemia sea controlada. La despedida es dolorosa pero muchos se van buscando que sus hijos puedan tener una vida normal, que aún con la existencia de los contagios en otros lugares del país no haya funcionarios mesiánicos y peligrosos para todos como los que hay en la provincia.

Una maquinaria de someter

Las restricciones son temporales en otras partes del país, tienen los hospitales preparados, los jueces no persiguen a los enfermos de COVID 19 y no les envían los comandos de la policía de Formosa a romperles las puertas y llevarlos esposados.

En otras provincias hay temor al coronavirus pero no hay terror a un estado que ha demostrado, está dispuesto a todo para imponer sus absurdas medidas, sin que estas hayan resultado a la luz del desastre que ocurre día a día en la provincia y que solo promete empeorar, por la negligencia de un estado que desea igualar hacia abajo.

El “ modelo formoseño”  tiene como espejo al soviético de Rusia. La economía planificada y la producción controlada desde el quinto piso. Solo falta el Rublo como moneda, que reemplazaría al peso, que cada vez se parecen más (por la inflación) al “bocanfor” de GILDO.

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