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Segunda ola de coronavirus

Gobierno y Provincia analizan nuevas restricciones y la Ciudad pide esperar hasta el martes

En Casa Rosada ven inexorable avanzar en nuevas medidas. Horacio Rodríguez Larreta volvió a reunir este domingo a su mesa chica.

Horacio Rodríguez Larreta, Alberto Fernández y Axel Kicillof, el año pasado.

Después de varios días plagados de acusaciones cruzadas y de fallos judiciales de por medio, Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta podrían volver a verse las caras de nuevo en el marco de las restricciones que las tres administraciones analizan para fines de esta semana para tratar de contener la altísima curva de contagios de coronavirus que tiene al borde del colapso al sistema sanitario del Área Metropolitana.

"Todos entendieron que hay que bajar los decibeles", aseguraron a este diario desde una de las tres administraciones, después de que el vínculo tripartito entre el Presidente y el gobernador, por un lado, y el jefe de Gobierno llegara a su nivel de máxima tensión desde que la pandemia ocupó por completo la agenda pública, a partir de marzo del año pasado.

Según altas fuentes oficiales, entre el miércoles y el jueves podrían anunciarse las nuevas restricciones para la Ciudad y el Gran Buenos Aires, que nuclean al mayor porcentaje de casos de coronavirus, horas antes de que venzan las medidas dispuestas hace casi quince días por la Casa Rosada. El potencial obedece al dinamismo de las decisiones: un rato antes de que el jefe de Estado oficializara la suspensión de las clases presenciales, los ministros Nicolás Trotta y Carla Vizzotti habían remarcado exactamente lo contrario.

Según fuentes porteñas, Rodríguez Larreta ahora sí analiza con seriedad avanzar en nuevas restricciones, despues de aferrarse con inusual dureza a la presencialidad escolar.

La principal preocupación es la ocupación de las camas de terapia -la variable que más inquieta-, que crece a pasos gigantescos: el reporte oficial de este domingo marcó una saturación por encima del 76%. A pesar de que, como subrayó el viernes el ministro Fernán Quirós en conferencia de prensa, la curva de casos empezó a mostrar signos de desaceleración, aunque en niveles muy altos.

El ministro pidió tiempo "hasta el martes" para evaluar la evolución de contagios, anclados en los últimos días en un promedio de 2.700 casos. Para la Ciudad, ese es el "Día D". Mientras tanto, la idea es mostrar controles en la calle en estas 48 horas. "Vamos a tener que decidir bajar la circulación pública si no bajan los casos", se sinceró Quirós este domingo en declaraciones televisivas. 

Este domingo, los 15 mil nuevos casos arrojaron un dato inquietante: con los poco más de 43 mil testeos, la positividad trepó al 34%.El viernes a última hora, Kicillof, el más enfático desde hace semanas en el pedido para adoptar medidas mucho más duras, llegó de urgencia a la Casa Rosada en compañía de Nicolás Kreplak, su viceministro de Salud, y mantuvieron un largo encuentro con Fernández.

A la misma hora, Rodríguez Larreta reunía a su "mesa chica de COVID" -conformada por Quirós y algunos de los colaboradores más cercanos- para repasar los datos epidemiológicos. Un par de horas más tarde fallecía inesperada y dolorosamente el ministro Mario Meoni en un accidente de tránsito cerca de Junín que dejó por 24 horas al coronavirus en un segundo plano.

En la noche de este domingo, el jefe de Gobierno volvía a reunir otra vez a su mesa chica. 

Fuentes del Gobierno porteño aseguran que están mucho más permisivos a avanzar en restricciones más duras, inquietos por la ocupación de las camas UTI. A pesar de la resistencia de un sector del gabinete, encabezado por José Luis Giusti, el ministro de Desarrollo Económico, que no quiere saber nada con nuevas medidas. En la Ciudad subrayan que posibles iniciativas tienen que estar respaldadas por anuncios económicos de Nación para paliar las consecuencias del cierre. 

En la semana, en la previa del fallo del juez federal Esteban Furnari con el que la Casa Rosada buscó suspender las clases presenciales en territorio porteño, había habido un debate interno en torno al eventual cortoplacismo de la decisión de Rodríguez Larreta, de no acatar esa resolución judicial a la espera de la Corte Suprema, que debe dar una señal en los próximos días.

El jefe de Gobierno está dispuesto ahora a sentarse a una mesa con Fernández y Kicillof. Pero sigue muy firme en su defensa de la presencialidad escolar. En la administración porteña se barajan distintos escenarios de cierre, con priorización absoluta de la educación, al menos en los niveles inferiores. A propósito, el vínculo de Rodríguez Larreta con Mauricio Macri mejoró notablemente en los últimos tiempos.

La relación entre el Presidente y Rodríguez Larreta todavía atraviesa momentos de extrema tensión por la judicialización de las clases presenciales tras la decisión inconsulta de Fernández que irritó al jefe de la Ciudad. Hay, sin embargo, conexiones "subterráneas" para tratar de recomponer los vínculos: la más aceitada de ellas es la de Diego Santilli y Julio Vitobello.

En el caso del jefe de Gobierno y el gobernador, hace un par de semanas que no hablan. La última vez que lo hicieron, confían, fue antes de las medidas que apuntaron a bajar la circulación en la nocturnidad, en la primera semana de abril. El mandatario bonaerense sí conversó la semana pasada con Quirós. 

Kicillof chateó, unos días más tarde, con Santilli. Y no hubo más intercambios. El gobernador y el Presidente se manejaron luego de manera unilateral. Y la decisión presidencial de avanzar sobre las clases presenciales terminaron de quebrar la administración tripartita de la pandemia del Área Metropolitana."Nosotros seguimos considerando fundamental la coordinación", explican desde La Plata.

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