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Comentario Político Local

Modelo de provincia

A medida que pasa el tiempo la situación de las provincias que al principio no tenían numerosos casos de coronavirus se ha agravado y en varios procesos tuvieron que reformular estrategias para contener rebrotes en lugares donde los contagios empezaban a disminuir.

Modelo de provincia
Clorinda acelera el control de la pandemia. El hisopado callejero, demuestra las urgencias.

A medida que pasa el tiempo la situación de las provincias que al principio no tenían numerosos casos de coronavirus se ha agravado y en varios procesos tuvieron que reformular estrategias para contener rebrotes en lugares donde los contagios empezaban a disminuir.
En el último discurso del presidente Alberto Fernández, la provincia de Formosa ha sido puesta como ejemplo respecto de lo que sucede en la región sin embargo, la mirada de larga distancia, obvia preguntarle a los ciudadanos de cada una de esas provincias, cuáles son sus vivencias de acuerdo a una mirada precisa .
El discurso hegemónico debe amoldarse a lo que el presidente desea transmitir, y es comunicar un optimismo con un escenario nacional de calamidad desde todo punto de vista.
 
Un lugar en el mapa
 
Una cuarentena interminable que ha despedazado la economía por donde se contemple y que en el peor momento de los contagios, ya no entiende de encierros sino de protocolos sanitarios y distanciamiento social con el uso de barbijo.
Hasta ahora la única política gubernamental que ha tenido continuidad ha sido el aislamiento y la ruptura  con el resultado de un absoluto fracaso, los números así los muestran en todo el país.
A costa de encierro, violaciones a las libertades públicas, persecución a trabajadores, estigmatización de oficios, nacionalidades y prohibiciones que cercenan derechos
constitucionales, Formosa resalta en un mapa coloreado por el fracaso de las políticas nacionales aplicadas en situación de pandemia.
 
Estado policial
 
El éxito que destaca el primer mandatario argentino respecto de Formosa muestra su propia ineficacia, hay que sacar la mirada de Buenos Aires y todo sirve,  aunque los números se hayan reseteado en la provincia del séptuple gobernador a partir de los recientes contagios comunitarios.
El tener a una provincia confinada con los ciudadanos sin poder trabajar, con transportistas sospechados de casi todo, excesos policiales, causas amañadas a formoseños desesperados por dejar de estar abandonados a la vera de la ruta, prisión, discriminación y violación de los derechos humanos ha tenido a la maquinaria policial de Insfrán trabajando las 24 horas en más de 200 días.
No hubo transmisión comunitaria en la provincia en más de siete meses y todos, absolutamente todos los casos positivos vinieron de fuera de la provincia.
 
Empresariado individualista
 
Por más de siete meses, aquellos que vivían de sus trabajos observaron azorados como los ahogaban las deudas, los cheques, el pago de empleados, como no cubrían ni siquiera lo mínimo para seguir con la actividad.
También advertían como sus cámaras empresariales guardaban silencio para mantener su estatus de proveedores del  estado.  Como el gobierno repetía la ficción de los ATP, de los créditos blandos a monotributistas, cuando la realidad es que la mayoría había quedado afuera.
No hubo sino medidas persecutorias al pequeño y mediano comerciante, los plazos de las empresas estatales de servicios como la energía y el agua siguieron facturando como si todo estuviera normal. La Recaudación Provincial se tornó  inflexible, no hubo facilidades de pago contemplando la parálisis de la actividad económica como resultado de los decretazos de Insfrán respecto de las restricciones.
 
Sálvese quien pueda
 
“Las medidas son dinámicas” repetía el Ministro estrella del barbado lagunense pero jamás las relajaron para los comerciantes, sobre todo aquellos que estaban en situación de ocaso y al borde de la desaparición. 
Mientras el gobierno, intransigente con el sector privado, no solo no les permitía trabajar sino que los perseguía con procesos que terminaban en clausura, no había un solo caso de contagio comunitario en toda la provincia. Los positivos para COVID 19 seguían siendo personas que venían de afuera o se habían contagiado en los centros de cuarentena del propio gobierno.
Cuando estallaron los casos comunitarios en la provincia, también quedó claro que el gobierno sabía y conocía que de manera local, la actividad privada podría haberse flexibilizado mucho antes.
 
Descuidos promovidos
 
¿Qué significa esto? Primero, que la cuarentena ha sido inútil aplicada de manera tan severa dentro de la provincia porque nadie se hubiera contagiado sino hubiera sido por un caso importado, es decir, los comerciantes podrían haber trabajado sin tener que hacerlo tardíamente y a pérdida como terminó ocurriendo.
Lo peor, después de todos estos meses encerrados, los formoseños empiezan recién a vivir la primera etapa de la pandemia, la de los contagios desbordando los controles de la Comisión de Atención a la Emergencia Integral COVID 19.
Y es en este punto donde, como lo accesorio corre la suerte de lo principal, Insfrán manda a sus emisarios a responsabilizar a terceros de lo que pueda pasar de aquí en más. Tampoco asumiría como un error el haber provocado la desaparición de empresas por una medida excesiva y abusiva de no permitirles trabajar, como está sucediendo en esta última parte de la cuarentena.
Como el gobierno nacional,  el eterno residente del quinto piso, traslada la responsabilidad de sus errores a terceros. No asume que se han equivocado y han provocado una ruina en los trabajadores privados por precisamente no seguir la dinámica de los contagios de manera coherente.
 
¡Por favor, no nos compare!
 
“Hablemos de Formosa que todavía no tiene muertos, así sacamos la cabeza de Buenos Aires y la llevamos a cualquier otro lado”, habría sido el eje de la presentación de  Power Point del presidente. Ojala no acontezca, como ocurrió en las demás comparaciones del inquilino de Olivos. Suecia, Chile, España, fueron países tempranamente atacados por manejos de la pandemia.
De repente no hay muertos en los hospitales locales, aunque siga habiendo accidentes, homicidios, enfermedades terminales, etc. Los únicos muertos que importan son los que sirven para la intimidación pública, los que podrían venir, no por culpa del coronavirus, sino por culpa de la gente.
Nos han bombardeado, taladrado la cabeza, con las conferencias del Consejo de Atención Integral a la Emergencia, metiendo de manera grosera, la propaganda de entrecasa del barbado lagunense.
“Es vergonzosa la utilización política de la pandemia” dicen sin despeinarse cuando han transformado, una conferencia que debería referirse solo a los datos de la pandemia en un operativo Por Nuestra Gente Todo 2.0, solo le faltan los funcionarios aplaudiendo.
 
A cuidarse
 
El inicio de los contagios comunitarios en la ciudad de Clorinda y en General Belgrano marcan el “reseteo” de la interminable cuarentena de 7 meses. Formosa hoy empieza a recorrer un camino que todas las otras provincias ya han recorrido, algo que en una situación de pandemia global era inevitable pero no sería raro que el gobierno también le eche la culpa a la gente de esto.
Formosa hoy empieza de nuevo desde cero, con la amenaza de la pandemia porque ahora los contagios no vienen de afuera y por lo que se ve ni siquiera el gobierno sabe por dónde continuarán los próximos casos positivos.
El gobierno tendría que haber controlado las fronteras, no perseguir como delincuentes a los ciudadanos, porque ahora viene la parte donde deberán demostrar  que han reforzado el sistema de salud para que los hospitales no colapsen ante lo que puede llegar a ser similar a otras provincias
Formosa no es una pecera, no es una isla, es parte de un país y de una frontera, solamente un iluso podría pensar que no nos íbamos a contagiar.  ¿Valió la pena castigar tanto a la población con pérdida de empleo? visiblemente no porque los contagios vinieron de afuera y es recién ahora donde se verá la eficiencia del gobierno para contener la pandemia.
 
El miedo como instrumento
 
“¿Quien pone el primer muerto?” frase acuñada de manera infortunada entre tantas otras, cuando utilizan, como es costumbre, los excesos verbales, los cuales fueron acompañados con los excesos policiales y judiciales.  Nadie pone un primer muerto pero el responsable de los buenos y malos resultados de las políticas públicas es el gobierno, no otro.
El estado provincial no puede trasladar la responsabilidad de la salud pública a nadie, hasta que nadie sea un tercero para sacarse culpas.
Todas las libertades restringidas hasta ahora dentro de los límites de la provincia tuvieron un precio, un costo que para aquellos que viven de los recursos públicos parece no importar. Hoy los ministros y cada uno de los funcionarios cobran puntualmente sus sueldos, no han acusado recibo de una actividad comercial diezmada y en un lento proceso de recuperación.
Y sería interminable recorrer la orfandad de cada uno de los ciudadanos, que no tienen dónde ir a reclamar lo injusto.
Pero esta es otra historia, novela que también sesga el relato oficial, hoy Formosa ha sido puesta de ejemplo a nivel país, aunque los ciudadanos locales conocen realmente lo que ha ocurrido en la provincia, en más de 200 días.