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Desaconsejan su uso

Por qué los barbijos con válvulas no sirven para prevenir el contagio de coronavirus

Quienes venden por internet estas “máscaras egoístas” destacan que permiten respirar mejor, sobre todo cuando se hace ejercicio. Cuestan hasta $ 4.500.

Por qué los barbijos con válvulas no sirven para prevenir el contagio de coronavirus
Las máscaras con válvulas de respiración están desaconsejadas como método para prevenir contagios de coronavirus. Crédito: Web

Se pueden comprar por internet por 270 pesos y prometen “mayor respirabilidad”. Pero está comprobado que los “tapabocas deportivos”, las mascarillas que vienen con una o dos válvulas de respiración, son ineficientes para la prevención de contagios de covid-19.

“No sirven”, afirma, a secas, el neurólogo Conrado Estol. Más aún, explica a Clarín: "Hay evidencia de que las máscaras con las válvulas de exhalación liberan aerosol con alto riesgo de contagio para las personas que rodean a quien la tiene puesta".

Además de los tapabocas llamados “caseros”, hay distintos tipos de máscaras de uso sanitario que vienen con válvulas de exhalación en el centro o los costados. Hay modelos de N95, FPP2 y FPP3 que las incluyen, por ejemplo.

Podría revisarse qué tantas partículas filtra cada una, pero ninguno de estos tapabocas o barbijos con válvula son recomendados como estrategia de prevención de contagios en el marco de la pandemia de coronavirus.

¿Por qué? "Están definitivamente contraindicadas, porque si estás contagiado, estás arriesgando a los que están alrededor tuyo, la máscara con válvula disemina la respiración, el aire, las gotas, el aerosol que uno emite cargado de virus”, explica Estol, quien cobró notoriedad en la cuarentena por ser uno de los primeros en defender el uso del tapabocas, en tiempos en los que la OMS todavía desaconsejaba su uso.

Son “mascarillas egoístas”, las había calificado en junio Fernando Simón, el portavoz para temas relacionados con la pandemia del Ministerio de Sanidad de España. Es que quien las usa está protegido al inhalar, pero puede contagiar al exhalar.

También desaconsejó su uso el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés), entidad que se adelantó a la OMS en recomendar los tapabocas caseros.

En una investigación reciente publicada en la revista Physics of Fluids, científicos de la Universidad Atlántica Florida gatillaron una mezcla vaporizada de glicerina y agua destilada a través de unas cabezas de plástico huecas para simular una tos o un estornudo, y usaron luces láseres verdes para iluminar el recorrido de ese “aerosol”.

Al probar las máscaras N95 con válvulas —que cumplen con los estándares establecidos por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos—, vieron que grandes cantidades de partículas escapan de ellas.

Esas máscaras son utilizadas frecuentemente por trabajadores de la construcción o en talleres para evitar la inhalación de polvo y otras partículas, pero no están permitidas en entornos médicos estériles porque permiten que los gérmenes del usuario escapen.

Como excepción, las N95 con válvulas podrían ser usadas en entornos médicos por trabajadores de la salud que estén en contacto con personas infectadas. En esos casos, el objetivo de la máscara es evitar el contagio de ese personal.

“Buena adaptación y mayor respirabilidad”, ofrece una publicación de “barbijos con válvulas de respiración” en el sitio Mercado Libre. “Recomendada para running, spinning, aerobic, trekking y ciclismo”, dice otra. Vienen en distintos tamaños y colores. También con los escudos de equipos de fútbol. Hay modelos que llegan a los 4.500 pesos.

Durante la pandemia, aparecieron distintas versiones que imitan las máscaras con válvulas de exhalación no médicas, especialmente pensadas para aquellos que dicen sentirse “ahogados” al caminar usando un barbijo o para quienes quieran hacer ejercicio. Es que al permitir una mayor salida del aire, ayudan a reducir la temperatura y la humedad interna de la máscara.

El estudio de la Universidad Atlántica de Florida advirtió que muchas de las máscaras no médicas que probaron directamente traían válvulas defectuosas, por lo que ni siquiera protegían de contagio a quienes las portaran.

Para Estol, “es verdad que las máscaras hacen más difícil la respiración, pero no la impiden, ni alteran la oxigenación de la sangre ni el aumento de dióxido de carbono”. En esa línea, el médico detalló que se han realizado pruebas en las que se midió con un saturómetro la oxigenación de la sangre de personas corriendo sobre una cinta, y se observó que los niveles de oxígeno no sufren alteraciones.

“Si estás en un plaza donde hay mucha gente corriendo, sin que esté sobrelleno pero sí hay mucha gente, hay que ponerse una máscara que sea apretada alrededor de la nariz, del mentón y de los costados de la cara, y suelta frente a la boca y la nariz para que haya más espacio para la respiración”, sugirió el neurólogo.

Pero al estar al aire libre sin gente alrededor, “no hay peligro, porque no estás exponiendo a otro y se puede hacer ejercicio sin máscara”, señaló. Hay que apuntar al sentido común: “Depende de dónde estés: los gimnasios están cerrados, pero si estás en una plaza o un parque que no está atiborrado de gente, no hace falta tener la máscara”.

 

(Fuente: Clarín)

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