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Ruta del dinero K

De los Kirchner a Lázaro Báez, los vínculos comerciales que los unen

Al condenar a Lázaro Báez por lavado de activos, el Tribunal Oral Federal jamás mencionó por su nombre a Cristina Fernández de Kirchner. Pero la actual vicepresidenta quedó un poco más complicada en los tribunales, ya que Báez no se explica sin la familia Kirchner. Porque tocar a Báez es meterse con los Kirchner. Y es así desde que sus caminos se cruzaron, hace un cuarto de siglo, en Río Gallegos.

Con la condena a Lázaro Báez, se complica la situación judicial de la vicepresidenta Cristina Kirchner

Néstor Kirchner y "el Negro", como le dicen sus amigos, se conocieron en la capital de Santa Cruz. Uno era el gobernador; el otro, empleado del banco provincial. Juntos tejieron una alianza que les permitió crecer. Uno llegó a la Casa Rosada; el otro dejó atrás su destartalado Ford Falcon modelo 1972 y acumuló contratos, uno tras otro, por miles de millones de pesos.

Algunos cuentan que Kirchner y Báez se conocieron gracias a Armando "Bombón" Mercado, entonces marido de Alicia Kirchner. Se volvieron inseparables. Tanto que cuando "el Negro" se marchó del banco, pasó a las filas de la Secretaría General de la Gobernación, donde cobró un salario, sin ir, hasta 2007, según los registros de la Anses. Báez ni se molestó en contestarles a quienes lo acusaron de "ñoqui". Estaba ya demasiado ocupado con Austral Construcciones, la constructora que creó el financista Ernesto Clarens en simultáneo con el arribo de los Kirchner a la Casa Rosada y que, ya en manos de Báez, se convirtió en la mayor receptora de fondos públicos de la Patagonia.

Las fechas son elocuentes. El contrato social de Austral Construcciones se fechó el 8 de mayo de 2003. Néstor asumió el 25 de ese mes. Y cuatro semanas después, el 23 de junio, inscribieron la empresa ante la AFIP. De inmediato le llovieron los contratos de obra pública, mientras florecían los vínculos comerciales entre los Kirchner y "el Negro". Entre ellos:

Un condominio sobre un terreno de 87.000 metros cuadrados que los Kirchner y Báez en El Calafate.
Un complejo de diez departamentos que Báez construyó en la calle Mitre, de Río Gallegos -a través de un fideicomiso-, junto con Néstor Kirchner, que lo declaró ante la Oficina Anticorrupción.
Dos grupos de departamentos más en la ciudad de Río Gallegos: uno sobre la calle Alvear y otro sobre la calle Mariano Moreno; este último en un terreno de los Kirchner, que luego alquiló esos departamentos a Báez para que se alojaran allí algunos gerentes de sus empresas por valores superiores a los del mercado.
La compra por Báez de al menos nueve departamentos, casas y terrenos a los Kirchner en un año, que terminaron bajo el dominio de Austral Construcciones.
La compra por la constructora Epelco (también de Báez) de la casa que Kirchner tenía en el centro de Río Gallegos en 2003.
La administración, a través de Valle Mitre SA (también de Báez) de los hoteles de la familia presidencial.
el alquiler de cientos de habitaciones y salones en esos hoteles, durante años, sin usar esas reservas, pero generándole ingresos multimillonarios por al menos siete empresas vinculadas a Báez: Austral Construcciones, Badial, La Estación, Don Francisco SA, Kank y Costilla, Loscalzo y Del Curto, Alucom Austral.
La construcción, mantenimiento y vigilancia del mausoleo donde reposan desde 2010 los restos de Néstor Kirchner en Río Gallegos.
A tal punto llegaron los vínculos entre los Kirchner y Báez que "el Negro" acumula dos antecedentes notables en la Administración Federal de la AFIP: cuando los "sabuesos" intentaron investigarlo en Comodoro Rivadavia, logró que removieran a toda la línea. Y cuando siguieron sus rastros en Bahía Blanca, forzó la disolución de la Regional durante la gestión de Ricardo Echegaray.

Y a tal punto llegaron los vínculos entre ambas familias que cuando la Justicia allanó el 13 de julio de 2015 la inmobiliaria donde trabajaba Máximo Kirchner que en su oficina encontraron contratos de locación por al menos tres inmuebles distintos en esa ciudad, facturas y recibos de Néstor Kirchner y Austral Construcciones, cheques de la constructora, un poder general de la constructora, y una cláusula accesoria entre el actual diputado y esa constructora, además de otros documentos contables y societarios de las firmas Negocios Inmobiliarios y Negocios Patagónicos.

Ahora, Kirchner reposa en el mausoleo que edificó su amigo, que se mantuvo fiel. No siguió los pasos de Clarens, ni de Leonardo Fariña, ni del otrora contador de los Kirchner, Víctor Manzanares. La Nacion

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