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cuarentena

“No es con miedo, es con libertad y responsabilidad social individual” dijo el senador Naidenoff

La ciudadanía se expresa, y todas las órdenes impartidas por el gobierno como las de intimidar, oprimir y disipar un reclamo social, sea por el motivo que fuera, resultan anacrónicas y antidemocráticas.

“No es con miedo, es con libertad y responsabilidad social individual” dijo el senador Naidenoff
“¿Como puede tolerarse la doble moral de un gobierno que sitia la plaza San Martín para amedrentar a cientos de ciudadanos?” dijo NaidenoffCrédito: web

“Cualquiera sea el título que se intente ensayar queda desdibujado ante la realidad vivida por los formoseños desde el inicio de la pandemia. Las medidas extremas que se han dado a nivel local y que continúan a la actualidad tuvieron su punto máximo este último sábado, en inmediaciones de la plaza San Martín, cuando la respuesta del Gobierno a una manifestación social pacífica y con protocolos fue un operativo policial de magnitudes sin precedentes para evitar que la misma se lleve a cabo” explicó el senador, Luis Naidenoff.


Desde el comienzo de la pandemia, el Gobierno optó por el encierro con el fomento del miedo como garantía. Reemplazó los límites por fronteras y aduanas interiores, y apostó a la restricción de derechos y libertades de los habitantes.  


Tal avasallamiento llegó al extremo en el que la Corte Suprema de Justicia tuvo que intervenir para expresar su preocupación por la situación de vulneración e irracionalidad en la suspensión de derechos fundamentales exhortando a tomar medidas para su cese en plazo inmediato.  


Han pasado 10 meses y con el fallo de la Corte sobre sus espaldas, el gobierno provincial decretó la vuelta a “Fase 1” de la Ciudad de Formosa por la aparición de nuevos casos de coronavirus, y una vez más se tropieza con la misma piedra: más cercenamiento y restricción de libertades y derechos. 


¿Cuál es el límite del estado en la suspensión y restricción de derechos y garantías fundamentales en pandemia, como la libertad y el derecho de protesta? Desde la recuperación de la democracia, el derecho a la libertad y protesta en defensa de derechos y garantías fundamentales han sido los que marcaron el destino y camino hacia un país respetuoso del estado de derecho y cumplimiento de normas locales e internacionales adheridas por el Congreso. 


La ciudadanía se expresa, y todas las órdenes impartidas por el gobierno como las de intimidar, oprimir y disipar un reclamo social, sea por el motivo que fuera, resultan anacrónicas y antidemocráticas.  


Con el retorno a fase 1, lo que queda en evidencia es la doble vara en la que los actos del Gobierno en distintos actos. 


¿Cómo puede tolerarse la doble moral de un Gobierno que sitia la plaza San Martín con las fuerzas de seguridad para amedrentar a cientos de ciudadanos y no se tenga las mismas medidas para festejar la visita de Alberto Fernández a la provincia en plena pandemia a los abrazos con militantes y con el Gobernador sin cumplimiento de protocolo alguno, ni se objete que celebren el día del militante en la misma plaza más de 3000 personas sin protocolos ni consecuencia alguna? Y podemos nombrar a tantos otros eventos masivos llevados a cabo tanto a nivel provincial como nacional. 


En las contradicciones del Gobierno se encuentran las razones del cansancio y hartazgo social de los formoseños. Ser permisivos para determinadas congregaciones masivas y rigurosos hasta el absurdo para exigir horarios para recreación, para trabajar y hasta para caminar por la calle a la mayoría de los formoseños. 


No pueden tolerarse los cercenamientos selectivos donde se permite la circulación de determinadas personas afines que nadie les pregunta o que el gobierno avala, pero no para aquellos que quieren ejercer derechos constitucionales tan esenciales como la libertad de expresión y reclamar derechos tan esenciales como es el trabajo y la posibilidad de ganarse su sustento de vida oprimidos o suspendidos por el gobierno de manera irracional.  


Desde el inicio de la pandemia, el Gobierno apostó a las medidas de seguridad extremas y nunca concilió la libertad, la economía y la salud porque la apuesta siempre fue el temor. Tiene que entender el estado de desesperación de mucha gente, que puede perder el trabajo, su emprendimiento y su futuro. 


La conciencia social y empatía no se logran infundiendo miedo al pueblo. La responsabilidad social individual es el camino hacia el cual debemos avanzar para el cuidado de todos. 


Llamo por todo esto a una reflexión del gobierno local a replantear medidas acordes a 10 meses de cansancio de los ciudadanos, del personal de salud y de las fuerzas de seguridad. Están sembrando un caldo de cultivo peligroso que hoy tenemos la posibilidad de revertir.  


El control de la pandemia después de un año no puede ser mayor control social asfixiante, encierro y restricciones, las consecuencias están a la vista. El camino es dejar de lado el miedo y depositar la confianza en la responsabilidad social individual (uso de barbijo, alcohol en gel, distancia social), porque la pandemia es una realidad y está presente y aún no tenemos certezas de cuándo puede darse la anhelada salida.