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Opinión

La vacuna entra de lleno en la campaña

El Gobierno apuesta fuerte a la épica de lo que ya llama la vacunación masiva más grande de la historia.

La vacuna entra  de lleno en la campaña
Con la visita de los enviados rusos, el Gobierno busca cerrar un acuerdo y apurar el trámite de aprobación.

Si se mira bien, salta clarísimo que Alberto Fernández está armando un gran montaje alrededor de la vacuna contra el covid. Lo necesita ya para cambiar el clima económico y social que lo está apretando. Y lo necesita para más adelante como bandera en la campaña electoral.

La cuarentena madrugadora y larguera se pareció en sus resultados a un pacto con la enfermedad. Hay números a la vista: octavos entre los países con más casos, décimos en número de muertes y cuartos si tomamos las muertes por millón de habitantes. En cuanto a testeos, también andamos por el fondo de la tabla. Con el diario del lunes, Fernández tal vez quiera comerse los videos y las filminas y el tono triunfalista y el ninguneo a otros países del comienzo de la pandemia.

El año de gobierno termina antes que el de todo el mundo y de esto habrá poco y nada para decir el 10 de diciembre, que está ahí nomás, aunque sabemos que para eso están los discursos con relato. La apuesta fuerte será la épica de lo que llaman la vacunación masiva más grande de la historia. De la Argentina, se entiende.

Nadie sabe cuándo llegarán las vacunas. Deben concluirse pruebas, ser aprobadas y producirse a escala mundial. Fernández dijo: “Si todo va bien, podríamos vacunar a 10 millones de personas sobre finales de diciembre”. Horas atrás, la promesa pasó para marzo. Y pueden haber otros cambios de fecha.

Hay unas cinco o seis vacunas en carrera. En punta picó la de Pfizer, que ya pidió la aprobación de emergencia a la FDA de Estados Unidos y pedirá lo mismo a la EMA, la agencia europea. Son las de referencia en el mundo y si ellas autorizan, es de cajón que aquí la ANMAT le dé rápidamente luz verde. Según el Gobierno, Pfizer prometió un millón de dosis. Argentina cerró un acuerdo sólo con la británica AstraZeneca, asociada a Hugo Sigman para producir aquí la sustancia activa de la vacuna que se fraccionará y envasará en México. Han prometido unas 22,4 millones de dosis entre marzo y junio/julio.

En febrero podrían llegar otras 9 millones a través de la OMS. Y están dando vuelta Moderna, de Estados Unidos, la belga Janssen y Sinopahrm, de China. La que más ruido mete, y no solo entre nosotros, es la rusa Sputnik V, que vino de la mano de Gollan y de Kreplac, los jefes de Salud de Kicillof.

A esta altura y con los antecedentes conocidos, no hace falta decir que la clave es acertar con la logística. Algunas vacunas necesitan conservarse a 70° C bajo cero y llegar a todo el país. Otra clave: el papel de las Fuerzas Armadas, que estos meses han distribuido más de 11 millones de raciones de comida. Y una tercera, asociada, la reivindicación de las Fuerzas Armadas: este año, el Colegio Militar tuvo más de 19.000 postulantes para 600 vacantes, siete veces más que hace cuatro años.

Habrá un movimiento enorme pero no se trata sólo de hacer política. Será necesario vacunar rápido para parar una eventual segunda ola de contagios. Y también convencer a los dudosos: encuestas cantan que dos de cada diez no piensan vacunarse y cerca de cuatro prefieren esperar hasta ver los resultados.

Por Ricardo Roa