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Se acaban los plazos

Europa cree imposible un acuerdo a tiempo para el Brexit

Un arreglo aún está fuera de alcance y el Reino Unido se va de la UE el 31 de diciembre.

Europa cree imposible un acuerdo a tiempo para el Brexit
Un hombre agita una enorme bandera británica en Londres.Crédito: Reuters

Los dirigentes europeos se reúnen este jueves por videoconferencia para, entre otros asuntos, hacer balance de la situación de las negociaciones entre Bruselas y Londres para un ‘Brexit’ acordado que evite otro problema económico a Europa y un destrozo al Reino Unido, que da muestras cada día de no estar preparado para salir definitivamente de la Unión Europea sin ese acuerdo.

El tiempo se agota. Los negociadores confiesan que les quedan apenas cinco semanas para cerrar el acuerdo, darle forma de tratado internacional (ya tiene más de 600 páginas de borradores), traducirlo a las 24 lenguas oficiales de la Unión Europea y ratificarlo al menos en el Parlamento Europeo y en el Parlamento británico.

Los dirigentes europeos, según fuentes comunitarias, decidirán este jueves que el negociador europeo, el ex canciller francés y ex comisario europeo Michel Barnier, puede seguir negociando pero que para ellos ya no hay realmente tiempo, por lo que pedirán a la Comisión Europea que active ya los planes de contingencia que preparó para la eventualidad de un Brexit sin acuerdo. Aquellos planes que siempre se pensaron más como una amenaza a los británicos –que vieran que Europa estaba preparada para su salida sin acuerdo- que para ser usados.

Los gobiernos a la vanguardia de esa petición –el francés, el belga y el holandés, aunque la mayoría está de acuerdo- quieren que la publicación de esos planes de contingencia sirva como señal definitiva para que empresas y ciudadanos sepan que aumentan las posibilidades de una salida británica de la Unión Europea sin acuerdos.

Las negociaciones han avanzado en los últimos días tras varios días de intensas conversaciones entre los negociadores europeos y los británicos, pero el acuerdo no está al alcance de la mano. El choque sigue estando en política pesquera, evitar la competencia desleal y el dumping por parte británica y en cómo se forzará el acuerdo si alguna de las partes lo viola.

Los brexiteers prometieron a sus pescadores que las aguas inglesas serían únicamente para ellos. Los gobiernos europeos, sobre todo los que tienen flotas pesqueras acostumbradas a acudir a los caladeros británicos, como el francés, el belga, el holandés, el danés y el español, rechazan que sus barcos tengan que salir de esas aguas. Londres se pegaría un tiro en el pie porque hacerlo conllevaría que sus pesqueros no pudieran vender sus capturas en las lonjas europeas, a donde envían el 70% de lo que pescan.

Bruselas sigue sin conseguir que los negociadores británicos se comprometan a no hacer competencia desleal en el futuro. Mientras Europa no quiere que le aparezca un paraíso fiscal a las orillas del continente, en Londres se sigue jugando con la idea de competir con los europeos con medidas de dumping fiscal, laboral o medioambiental. La gobernanza del futuro acuerdo es clave porque entre los europeos la confianza hacia el primer ministro británico Boris Johnson se acerca a cero.

A pesar de las dificultades algunos empiezan a ver el vaso medio lleno. El primer ministro irlandés, Michael Martin, cuyo país será uno de los más afectados si el Brexit finalmente se hace a lo bruto, considera que, “después de hablar y de reunirse con Boris Johnson (el primer ministro británico), tengo el sentimiento que instintivamente él vería el interés de un acuerdo”.

 

(Fuente: Clarín)