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comentario politico semanal

Salir de la tristeza de la pandemia y encarar el momento más trascendente de la democracia

La clase política ha sumergido al electorado a una desilusión permanente pero el voto sigue siendo la mejor manera de hacer que todo cambie o que todo siga igual.

Aquel que piense que en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias no se define nada, está equivocado porque no solo es una encuesta fehaciente y millonaria pagada por todos los argentinos para saber cuánto mide cada candidato sino que además llega a ser plebiscitaria de los gobiernos nacional y de las provincias.
Debería servir para definir internas entre partidos políticos pero en esta ocasión en la provincia de Formosa, no hay internas respecto de los pre candidatos que se presentan y esto ocasiona un marcado desinterés de las personas en concurrir a votar.
En un contexto de pandemia es entendible, tomando en cuenta que la vacunación no ha sido la esperada según el monitor público de vacunación y más de un 40% de las personas que se vacunaron con la primera dosis, no tienen la segunda en la provincia.
Aun así, los números que determinen las urnas servirán para construir una imagen panorámica del mapa político del país y de la provincia para los próximos años y todos los referentes de la contienda por el poder coinciden en que, “El futuro se construye en estas elecciones”.
Para que todo cambie o no cambie nada, para que todo sea más conservador o para que la transgresión de las ideas se materialice en políticas públicas. Hace mucho tiempo que el formoseño considera su voto  con una apatía pocas veces vista en otros lugares del país.
Pero es necesario que concurran las urnas,  cualquiera sea el candidato que vaya a elegir porque al votar está manifestando su conformidad o su enojo, su aprobación o rechazo sobre distintos momentos políticos que han quedado grabados en la piel.
Al introducir el sobre, el soberano está manifestándose y los políticos escuchando, unos más seguros que otros, otros más angustiados que suficientes. Pero la incertidumbre del resultado con el pasar de las horas se transformará en la certeza y la confianza o desconfianza en un vetusto régimen electoral.
De todos los sistemas electorales, el de cuartos oscuros con boletas es uno de los peores debido a la facilidad con que se puede manipular no solo esas boletas sino a las personas para lograr un inevitable fraude, aunque considerado por el triunfador como nimio. Nunca hubo en el país un consenso en modificar el sistema de elecciones y la gran paradoja, es que quien disfrutan del método de comicios más moderno, es la población carcelaria dentro del país, que tienen la posibilidad de la boleta única.
Pero volviendo a la importancia del voto, los formoseños hoy decidirán de acuerdo a los momentos que han pasado durante, no un período largo de tiempo,  sino durante lo ocurrido en el año y medio de pandemia. De ese pasado inmediato el elector ya ha tomado una decisión y lo hará pensando en el presente pero para construir futuro.
No hay otro momento como este, donde la incipiente e imperfecta democracia se acerca a una verdadera república, aún con los vicios del sistema. Donde la decisión individual construye el resultado colectivo, que finalmente ayudará o no a que los habitantes de la provincia puedan recuperarse de la terrible pandemia que ha causado 1100 muertos en la provincia y más de 110 mil muertos en todo el país.
La decisión de este domingo no define sino candidatos pero su importancia radica en que esboza el mapa político de las elecciones legislativas del mes de noviembre, donde todos tendremos la certeza o no, de tener una mejor provincia y un mejor país.
Debemos confiar en nuestra democracia y fortalecerla en el acto de concurrir a votar porque el no hacerlo la convierte en un ente todavía más frágil. Porque las urnas son el camino para dirimir las diferencias y plantear las soluciones que queremos, para anteponer los problemas de la gente por sobre el incabable litigio del poder.
En todo el mundo, tras las elecciones se vive un momento de diálogo y esta ventana entre las PASO y las legislativas, deben servir para dirimir diferencias, avanzar en un diálogo abierto para zanjar una profunda grieta y avanzar en la construcción de acuerdos.
Ir a votar no es ir a una guerra, es ir a una fiesta cívica, que tanto les ha costado a los argentinos. Por eso, cuanto más abandonemos la idea del valor del voto, más lejos estaremos de lograr las trasformaciones que necesitamos.
Este domingo los formoseños, debemos salir de la tristeza de una terrible pandemia y encarar de la mejor manera el momento más trascendente de la democracia. Hoy los formoseños tenemos que ir a votar para que los que gobiernan nos escuchen, es el momento.

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