AGUA-CICLISTAS

DOS HOLANDESES PEDALEAN DE ALASKA A ANTÁRTIDA EN DEFENSA DEL AGUA


Buenos Aires, 23 de marzo (Télam).- Dos holandeses recorrieron unos 30 mil kilómetros en bicicletas de bambú desde el Ártico hasta la Antártida, para crear conciencia sobre la crisis de agua potable en el planeta, y fueron agasajados en la residencia del embajador de su país en Argentina, Hein de Vries, en coincidencia con el Día Mundial del Agua.
Se trata de Michiel Roodenburg y Joost Notenboom, de 27 y 25 años -en ese orden- quienes el 4 de julio de 2010 iniciaron la travesía "Cycle for Water", para llamar la atención sobre la escasez de ese recurso, que afecta a casi mil millones de personas, en especial en los países pobres.
Durante una recepción realizada anoche en la residencia de Vries, comentaron que iniciaron este recorrido de 20 meses por 16 países de América luego de observar la carencia de agua potable en poblaciones de África y Oriente Medio, donde se conocieron hace tres años, en el marco de un programa de estudios de economía.
"Decidimos que después de nuestros estudios teníamos que hacer algo ante esta problemática, para aprender más y compartir todo lo que aprendimos. Como no somos famosos, pensamos que teníamos que hacer algo loco, y viajar en bicicleta desde Alaska hasta la Antártida sería bueno", comentó Notenboom a Télam.
El ciclista confesó que aunque Holanda es uno de los países donde más se utilizan las bicicletas, ellos no tenían entrenamiento para semejante viaje, y que él "ni siquiera sabía arreglar una pinchadura".
Consultado si lograron el objetivo de concientizar, señaló que "ayudamos a las comunidades que visitamos donde había muchos proyectos de agua, porque ellos saben de las consecuencias de su carencia, que los niños se enferman, las plantas no crecen, y quieren cambiar la situación".
"Entonces, las comunidades se juntan para cambiar la situación y nosotros henmos ayudado con dinero para hacer bombas, filtros de agua, limpiar las cuencas, hacer algo para mejorar", destacó.
El joven consideró que cumplir con la travesía ciclística, "no significa que ahora ese millón de personas tiene acceso al agua limpia, por lo que vamos a seguir con algunos otros proyectos".
"En los próximos años queremos ayudar a empresas que usan mucha agua en sus procesos y quieren reducir esto, pero no saben cómo, y nosotros vamos a trabajar en eso", adelantó.
No harán otro raid ciclistico, pero "seguiremos con la difusión de Cicle for Water, para llamar la atención y lograr que haya conciencia, porque si hay conciencia eso significa que habrá acciones al respecto".
Sobre el financiamiento de la expedición, aseguró que "no es caro andar en bicileta, es muy barato, dormíamos en carpa y lo más caro era la comida, pero encontramos mucha, mucha gente en Norteamérica y Suramérica que nos invitaba a comer y a pernoctar en sus fincas, es increíble la solidaridad que encontramos en toda América".
También tenían un sitio en internet donde recibían donaciones para el proyecto, aunque el grueso de financiamiento llegó de KPMG International, organización que fue el principal patrocinador de este programa, en especial a través de su Global Green Initiative.
Sobre las dificultades para que el agua potable llegue a todos, advirtió que "la problemática tiene muchas variantes, hay muchos formas en que se manifiesta y las consecuencias son locas. Pero la más importante es el millón de personas que no tiene acceso a agua limpia, lo que está muy conectado con la pobreza".
"Hay países de Centroamérica -continuó- como Nicaragua, y también en África y Asia, donde esto está conectado con la pobreza, donde no hay acceso a agua limpia y los niños deben caminar todo el día para llevar agua en balde y no pueden ir a la escuela, así que el acceso al agua es un primer paso en el desarrollo".
En cuanto a las bicicletas de bambú, contó que es un proyecto de un hombre de California "a quien se le ocurrió la idea cuando vio que su perro mordía un palo de bambú y no lo podía romper, entonces comprendió la fortaleza de esta madera y decidió hacer estas bicicletas".
"En Ghana -agregó- se está desarrollando la producción de bicicletas de bambú, y el bambú crece muy rápido por lo que es sustentable. Además es más blando que el metal y cuando andábamos por ripio era más suave para el cuerpo".
Notemboom, el único de los expedicionarios que habla castellano, aclaró que el raid ciclístico realmente culminó en Ushuaia hace unos 10 días, ya que el trayecto en la Antártida fue sólo formal.
"Pudimos acompañar una expedición en barco para llegar a la Antártida, con las bicis, y allí pedaleamos un metro en el continente, como para afirmar que empezamos en el Círculo Polar Ártico y llegamos al Antártico", dijo.
El embajador Vries manifestó a los presentes su orgullo porque estos dos holandeses "lograron la hazaña por una causa muy especial y solidaria, lo que me complace y por ello los saludo".
"Hay mucha gente que necesita agua en el mundo, y estos dos jóvenes llevaron adelante este loable emprendimiento", expresó en inglés el diplomático.
Luego, Roodenburg -en el mismo idioma- agradeció "al gobierno holandés y al embajador de nuestro país que nos abrió sus puertas a esta casa tan bella, en la bella ciudad de Buenos Aires, donde estamos tan bien luego de pasar 20 meses durmiendo en carpa". (Télam)

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