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Martes 22 de enero de 2019
Viento Norte

Viento norte

Martes, 22 de Enero de 2019 00:00

Ya en la campaña electoral, Bolsonaro había dado algunas señales sobre el papel del Mercosur y el nuevo perfil que aspiraba para el comercio exterior de Brasil. En su programa de gobierno, el sucesor de Michel Temer planteaba la necesidad de “facilitar el comercio internacional” y se mostraba a favor de que los países sean “más abiertos” a los intercambios comerciales. Además, su ministro de Economía, Paulo Guedes, una figura clave dentro del equipo de gobierno, había manifestado durante la campaña que, en realidad, el bloque regional no sería una prioridad para el principal socio de la unión aduanera. 
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Si bien después de esas declaraciones hubo un intento por suavizar las expresiones, es poco probable que el equipo de Bolsonaro haya cambiado de opinión respecto de la posición de Brasil frente al Mercosur. Vale recordar que los cuatro países que lo integran (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) acordaron oportunamente poner en marcha un único arancel externo común, que está vigente, con el objetivo de evitar triangulaciones por parte de terceros países. Pero en el reciente encuentro entre Macri y Bolsonaro se habló de reducir en forma paulatina ese arancel. 
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En el fondo, lo que se advierte es que ambos mandatarios están de acuerdo en revisar los objetivos del Mercosur. En ese sentido, economistas observan que en esta nueva etapa Brasil y Argentina están de acuerdo en que el bloque regional debe transformarse en el corto plazo en una zona de libre comercio, de manera tal que desaparecería la restricción que tienen hasta ahora los cuatro países fundadores y que les impide realizar en forma unilateral acuerdos de libre comercio con terceros países o regiones. En otras palabras, si avanza el nuevo perfil que proponen Macri y Bolsonaro, tanto Brasil como Argentina tendrán autonomía para firmar acuerdos de libre comercio con distintos países o regiones del mundo.
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Hasta ahora, el Mercosur -con sus marchas y contramarchas- funciona como una unión aduanera en la que los cuatro países miembro mantienen una política comercial común; lo que significa que ninguno de ellos puede negociar acuerdos comerciales con terceros países que no integran la zona aduanera. Actualmente, la única posibilidad que existe es la de negociar en bloque, y por eso es que todavía está vigente el arancel externo común. Pero la decisión de transformar la unión aduanera en un acuerdo de libre comercio que permita hacer tratados comerciales bilaterales con terceros países, podría tener ganadores y perdedores en uno y otro país. Las voces más críticas que en Argentina se manifestaron en contra de los cambios propuestos advierten que la industria nacional podría ser uno de los sectores más perjudicados por las nuevas reglas de juego, sobre todo si se habilita la posibilidad de avanzar en un acuerdo de libre comercio con China.
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El investigador de la Universidad Nacional de Quilmes Carlos Bianco realizó hace un tiempo una reflexión sobre la relación entre el Mercosur y la Unión Europea y sobre las negociaciones para lograr un acuerdo de libre comercio entre ambos bloques regionales. “Tal como está planteado, el acuerdo no sería nada beneficioso para la Argentina en términos comerciales. Sin embargo, el gobierno nacional se empeña en concretarlo, con un doble propósito: como una señal política ante el mundo y con la ingenua expectativa de que contribuya a atraer la añorada lluvia de inversiones”, advirtió Bianco, a la vez que observó que la política de Bolsonaro y Macri apunta a degradar el Mercosur. Según el especialista, si se avanzara en ese sentido y Brasil firmase un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, los productos de ese país tendrían acceso libre al mercado brasileño, en iguales condiciones que las de los productos argentinos. “Brasil es el principal mercado para los productos industriales de Argentina. Si el país vecino avanza en ese sentido, las exportaciones argentinas serían desplazadas”, sostuvo.
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Todo parece indicar que el nuevo sendero elegido para el Mercosur no será beneficioso para la industria argentina, ya que acentuaría el modelo que pretende transformar a la Argentina en un mero proveedor de productos primarios y materias primas, lo que se traducirá en un menor valor agregado a la producción local y deterioro del empleo industrial.
 
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