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Viernes 16 de noviembre de 2018

Multitudinario adiós a Monseñor Scozzina

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El PEP decretó tres días de duelo por la muerte del obispo Scozzina

La familia formoseña se congregó en la catedral para despedirse de un religioso muy querido en la comunidad católica. Grandes y chicos pasaron donde el obispo se encontraba de cuerpo presente para dejar una oración por su descanso eternoLa familia formoseña se congregó en la catedral para despedirse de un religioso muy querido en la comunidad católica. Grandes y chicos pasaron donde el obispo se encontraba de cuerpo presente para dejar una oración por su descanso eternoEn el templo de la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Carmen está de cuerpo presente el primer obispo de Formosa, monseñor Raúl Marcelo Scozzina quien el 14 de agosto cumpliría 90 años, fallecido el sábado por la noche y por cuyo deceso el poder Ejecutivo decretó tres días de duelo –hasta mañana martes inclusive- durante los cuales la bandera nacional debe permanecer a media asta.
Hoy lunes a las 10 será celebrada allí una misa exequial previo al traslado caminando del féretro que guardan sus restos y que son custodiados por la guardia de honor “Comandante Fontana” al panteón de los Padres Franciscanos en el cementerio Virgen del Carmen. Aunque según lo pidió en un testamento que le dejó al actual obispo de Formosa, expresó su deseo de que se lo guarde definitivamente en una humilde capilla del oeste donde está la imagen de la Virgen de los Pobres.

En la misa central que presidió este domingo el actual jefe de la iglesia formoseña, monseñor José Vicente Conejero, dijo que Scozzina tuvo una vida de entrega, humildad, generosidad, servicio y de testimonio.

“Desde que se conoció la noticia de su muerte, recibí los pésames de feligreses a quienes les decía “Igualmente” porque él es padre de todos”.

Dijo que siendo párroco de la Catedral recibió de la iglesia la encomienda y el mandato de servir como primer pastor a esta iglesia que peregrina en Formosa y como peregrino y predicador del Evangelio y de la paz supo, como el Sembrador, sembrar la palabra de Dios en el corazón de los formoseños a lo largo y a lo ancho de esta diócesis de la provincia”.

“Tenemos que agradecer a Dios por su persona y rogar, como él quería, y hacer oraciones para que pueda, como servidor fiel que fue, gozar de la presencia del Señaltaltor”.
Recordó Conejero que Scozzina amó entrañablemente a la madre de Jesús en tres advocaciones especiales: Nuestra Señora de los Dolores, patrona de San Martín Norte, Santa Fe, donde nació; Nuestra Señora del Carmen, patrona de Formosa, que el 16 de julio se celebra su fiesta y la Virgen de los Pobres, en el lejano oeste formoseño, en Campo Alegre.

“En una humilde capilla donde está su imagen, él quiere que reposen sus restos aguardando la eternidad, un deseo que lo expresa y lo firma en su testamento ya que amó entrañablemente a los pobres y aborígenes de esta tierra de Formosa”.

“Si Dios permite, pues, haremos todo lo posible para que se realice este deseo suyo y sea a la vez signo para todos los formoseños de su amor entrañable por los más pobres, como Jesús que vino a anunciar la buena noticia a todos pero con una especial predilección por los pobres y centrillos”.
Durante toda la jornada del domingo que se celebró en la Catedral se pidió por su eterno descanso.

Conejero invitó a la comunidad formoseña para este lunes a las 10 horas en que será celebrada la misa exequial a lo que califica como “otra delicadeza del Señor porque previamente a ser obispo él fue sacerdote perteneciente a la Orden de Franciscanos Menores” y este 13 de junio es San Antonio, franciscano y predicador de la palabra de Dios”.

“Todas estas fechas no son meras coincidencias, son providenciales cuando las leemos desde la fe porque el Señor ha decidido que parta al cielo la víspera y reposen aquí sus restos en el día de Pentecostés, esta gran solemnidad“, comentó a los fieles que asistieron a la santa misa en la Catedral en la mañana de ayer.

Defensor de los Derechos Humanos

A manera de homenaje póstumo, la Defensoría del Pueblo de la Provincia, evocó la fructífera vida de Monseñor Pacífico Scozzina, alguien a quien, desde el Organismo de la Constitución, definieron como, un hombre de Dios que, lejos del mero pregón y la retórica, supo honrar a nuestra comunidad, demostrando la conducta del buen cristiano que, no sólo asumió la responsabilidad de ser pastor de la iglesia, sino que, antes que nada, supo traducir la carga que asumió en obras. Aludiendo a la pascua del Obispo Emérito de la Diócesis de Formosa, el Defensor del Pueblo, José Leonardo Gialluca, expresó: “ Sin dudas que la sociedad formoseña toda, por muchas generaciones, recordará a Monseñor Scozzina, como un hombre que ha sabido honrar los hábitos que el Altísimo le encomendó llevar durante su vida.

En particular, la admiración del grupo humano que integra la Defensoría del Pueblo de la Provincia, surgió luego de tener contacto directo con las personas que sufrieron secuestros y torturas en el periodo de la última dictadura militar, quienes dieron testimonio de las visitas que realizaba el clérigo a los establecimientos donde se encontraban detenidas las víctimas del proceso a quienes acudía a brindar cristiano consuelo y esperanza, además respecto de las cuales intercedía permanentemente por la peticiones que los mismos elevaban, entre ellas, obviamente por la libertad propia y la de los compañeros privados ilegítimamente de la libertad y sometidos a toda clase de vejaciones” expresó el funcionario.

El Obispo tuvo un activa participación
en los movimientos rurales


Scozzina fue referente de un sistema de convivencia totalmente diferente pues alentó la organización de los campesinos en el Movimiento Rural que pasó a llamarse Unión de Ligas Agrarias Formoseñas, cuyas consignas sintetizaban el modelo: la tierra para quien la trabaje, desplazando la prioridad centrada en el capital, para ubicarla en el trabajo.

La organización que se propició desde la iglesia fue aquella basada en la participación, el protagonismo y la solidaridad de quienes trabajaban, acuñando un nuevo concepto en organización social: la liga. Se trataba de una organización de tipo cooperativo donde el esfuerzo propio potencia la ayuda mutua, y “liga” las relaciones entre los semejantes, dando cabida a un sistema que practicaba una democracia participativa, protagónica y solidaria, cuyas decisiones se tomaban por consenso, nacían desde abajo y se expresaban en la superestructura.

Hasta en sus decisiones pastorales, monseñor Scozzina tuvo este tipo de mística. Perteneciente a una organización tradicionalmente vertical, no pidió directivas al cardenal primado para defender a los campesinos y a un sacerdote detenido. Interpretando el sentir de los trabajadores del campo, y del propio presbiteriado, propuso cerrar los templos en señal de protesta cuando las autoridades militares no le dieron explicación de su accionar represivo.

La medida, que originalmente fuera tomada por los sacerdotes de la capital, se propagó espontáneamente por toda la geografía provincial. Fue el único lugar del país donde se dio este tipo de medida de acción directa, tan original, popular y entusiasta de la iglesia católica contra la represión militar. El diálogo, la tolerancia, la humildad, el compromiso con los más pobres, caracterizaba esta otra forma de entender que somos todos hijos de Dios.

A diferencia de las provincias industrializadas donde las grandes luchas fueron protagonizadas por los sindicatos ligados a las industrias de punta, en Formosa, por el contrario, las grandes movilizaciones fueron encabezadas por los pequeños productores agrícolas impulsados por la Iglesia Católica.

Los hechos

Las Ligas Agrarias se habían convertido en la principal fuerza movilizadora de la provincia, tal el caso de la Unión de Ligas Campesinas de Formosa (ULICAF).Ante la detención del cura Santiago Renevot y la falta de explicación sobre su destino por parte del Coronel Martín Alturria, el entonces Obispo Diocesano Raúl Marcelo Pacífico Scozzina resolvió el cierre de las iglesias católicas, en un hecho inédito en la historia de esta institución eclesial.

El padre Santiago Renevot, un sacerdote de nacionalidad francesa, párroco de la localidad de El Colorado, provincia de Formosa, fue detenido el 17 de noviembre de 1975 por fuerzas del ejército. El obispo Raúl Scozzina, y el clero de la diócesis protestaron suspendiendo los oficios religiosos y 17 de ellos realizaron una huelga de hambre. El presbítero Renevot permaneció preso y fue expulsado del país el 27 de mayo de 1976. Fuente: Profesor Juan Eduardo Lenscak.

Scozzina y un llamado a la
reconciliación entre hermanos


Monseñor Pacifico Scozzina fue testigo en el juicio por crímenes de lesa humanidad que se llevó adelante contra el ex gobernador de facto Juan Carlos Colombo y a pesar de las duras experiencias por el vividas, hizo un llamado a todos los involucrados a cerrar un capítulo tan doloroso de la historia argentina, convocando al perdón y a la reconciliación entre hermanos.

Afirmó en su declaración que la diócesis nunca tuvo una buena relación con el gobierno militar diferenciándose de otras administraciones eclesiásticas del país.

Recordó en ese momento que en Formosa todo se inició el 5 de octubre de 1975, en que tuvo lugar el intento de copamiento del Regimiento. “En Formosa, nunca hubo un hecho de guerrilla antes del 5 de octubre y tampoco, lo hubo después. Tras ese hecho que marcó profundamente el ser formoseño, se instaló un clima de temor generalizado en la gente, que fue acrecentándose a medida que se agudizaba la represión militar”.

Mala relación con Colombo

En un acto donde se celebraba el 25 de Mayo asistio vestido de manera normal, humilde, como siempre lo hacía, por lo que recibió una reprimenda del entonces gobernador Colombo por la vestimenta que llevó al acto, totalmente distintas a las que utilizaban los religiosos que oficiaban el Tedéum en Buenos Aires.

Monseñor Pacífico Scozzina le escribió una carta que se encuentra archivada en el Obispado de Formosa- al coronel Alturria, jefe operativo de la denominada Area 234, para pedirle la libertad de 17 campesinos quienes finalmente fueron liberados. También :“Hay que mirar para adelante y, desde luego, se debe hacer justicia pero no confundirla con venganza”. Debemos transmitir esperanza para que los argentinos dejemos el odio atrás y podamos darnos la mano sin rencores”, aconsejó finalmente Pacífico Scozzina.

Hombre de Dios y Formosa

Nació en San Martín del Norte, provincia de Santa Fe, el 14 de agosto de 1921; fue ordenado sacerdote por la Orden Franciscana de los Frailes Menores el 23 de diciembre de 1944.
Elegido obispo de Formosa el 9 de mayo de 1957; recibió la ordenación Episcopal el 21 de julio de 1957 y tomó posesión el 28 de septiembre de 1957.

En el momento de su ordenación contaba con 36 años de edad y desempeñaba sus tareas como Cura Párroco de la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Carmen de Formosa.
Monseñor Scozzina fue quien tuvo en sus manos la auspiciosa tarea de estructurar y organizar la naciente circunscripción eclesiástica.

Hombre dinámico y emprendedor, animado por un profundo espíritu de fe y una tierna y filial devoción a la Virgen Santísima, puso mano a la obra en forma inmediata, labró pacientemente esta tierra que le había sido confiada, sembró abundantemente entre sudores y lágrimas y cosechó sus primeros frutos.

Luego de 21 años de estar frente de la Diócesis el 31 de marzo de 1978 renuncia al cargo, al sostener con otros sacerdotes, una defensa de los detenidos por la dictadura pertenecientes a las ligas agrarias.
Poco antes de que la enfermedad que lo aquejaba, lo obligara a recluirse primero en su domicilio y luego en el hospital, Monseñor transitaba las calles formoseñas recibiendo la gratitud de su pueblo.

Vía Crucis Formoseño, un emprendimiento de mucho significado

"Esta firme la cruz mientras el orbe gira"
Entre los grandes emprendimientos realizado por el Monseñor Scozzina se destaca Vía Crucis Formoseño por cuanto ha tenido trascendencia a nivel mundial.

Durante el mes de enero del año 2001 los medios de comunicación hacían conocer la noticia que el Vía Crucis Formoseño había sido aceptado oficialmente como un registro por Guinness Registro Mundial según surge de las comunicación que se recibiera de el mentor de esa iniciativa, el Obispo Emérito de la Provincia de Formosa Monseñor Raúl Marcelo Scozzina, de parte de A.M. Collins, responsable de los Servicios de Investigación de record de dicha organización.

Collins informó además que se ingresó los detalles de este registro en el mundialmente famoso Banco de Datos de Información para el uso potencial de las publicaciones y productos Guinness Registro Mundiales. Scozzina es destinatario, además de un certificado que conmemora el logro.

El Vía Crucis Formoseño fue un proyecto que se inicia en el mes de enero del año 1995 presentado por Monseñor Scozzina Obispo Emérito de la Diócesis de Formosa. El proyecto proponía plantar 14 cruces destacadas por su tamaño a lo largo de la ruta nacional Nº 81 que une a la provincia de Formosa con la de Salta.

La primera de ellas estaría enclavada a la salida de la ciudad y la última en el límite de la provincia, dentro de las propuestas realizada por el Obispo Emerito decia que las cruces deben estar construida en maderas de la zona y sin labrar, que serán colocadas a la orilla de la del camino, en un lugar destacado, con una altura de seis metros desde el nivel del suelo.
El presente proyecto caracteriza la profunda fe del pueblo formoseño y entre los símbolos cristianos presenta a la cruz como el signo más elocuente.

Las maderas sin labrar en su desnudez habla de alguien. En su mudez contiene la doctrina más sabia de la tierra. La cruz erguida sobre el verdor de los montes descubre la gran lección de lo que es perdurable y por lo mismo, es eterno y trascendente.

Su significado habla de la historia de dolor y sufrimiento del pueblo formoseño y que quedan plasmado en las catorces estaciones del Camino del Señor Jesucristo.

Se extiende a la vera derecha de la ruta Nacional Nº 81 y recorre más de 500 kilómetros.
La primera estación está ubicada en el Centro de Capacitación Juan Pablo II, en el acceso norte de la ciudad, recuerda el nacimiento de la ciudad y a su fundador el Comandante Luis Jorge Fontana, como también a los primeros fundadores y aborígenes de la antigua Villa Formosa.

La segunda está ubicada en el acceso a San Hilario, es la evoca a los obreros de Vialidad Nacional, quienes murieron en su tarea de construir es vía de progreso tan importante para la provincia.
La tercera ubicada en el acceso a la localidad de Gran Guardia, recuerda a los muertos en el servicio de la civilización y a las victimas de la barbarie.

La cuarta ubicada en el acceso a la localidad de Pirané y recuerda a los misioneros de la Consolata.
La quinta en Palo Santo y rinde un sentido homenaje al trabajador del monte, el hachero cuyo esfuerzo diario -no siempre reconocido- han contribuido a engrandecer la provincia.
La sexta esta ubicada en Bartolomé de las Casas y rinde homenaje a los maestros del interior.

La séptima esta ubicada en Ibarreta y rinde homenaje a los colonos, inmigrantes que llegaron desde Europa.
La octava se ubica en la localidad de Pozo del Tigre y en ella se rinde tributo a la mujer formoseña.
La novena en la localidad de Las Lomitas y evoca a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, que llevaron adelante promisorios centros de promoción del aborigen.

La décima se ubica en Juan G. Bazan como un desagravio a Cristo ultrajado y vilipendiado en los hermanos aborígenes.
La undécima en la localidad de Laguna Yema, como un recuerdo agradecido a aquellos hombres que permanentemente llevaron la cruz sobre el pecho, los labios y el corazón.

La duodécima en Los Chiguanos y rinde un sentido homenaje a los hombres de Vialidad Provincial quienes fueron artífice en la noble tarea de abrir los caminos del progreso de los pueblos.
La Décimo tercera esta ubicada en la localidad de Ingeniero Juárez como sufragio a los caídos en la Guerra del Chaco.
La décimo cuarta cruz en el limite entre Formosa y Salta, como gratitud a los sacerdotes, religiosas y laicos que trabajaron en la implantación de las cruces y un homenaje a todos los muertos de la ruta 81.

Si bien es cierto el proyecto fue ideado de la realización del Vía Crucis Formoseño a lo largo de la ruta 81, la había elaborado en sus época de obispo en ejercicio, pudo concretarse una vez retirado y con la ayuda de familiares, amigos y personas allegadas, así como con la participación de vecinos de los pueblos donde están plantadas las cruces.

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