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Martes 04 de agosto de 2020

El exabrupto y los modos de la política

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El exabrupto y los  modos de la políticaEl exabrupto y los modos de la política“El lenguaje ordena la visión del mundo y su perversión es uno de los mayores peligros a los que se enfrenta la democracia”. Es fácil imaginar a F. Lázaro Carreter, filólogo y ex director de la Real Academia Española
revolcándose en su tumba de haber podido escuchar en la última semana al ex titular de la UOCRA, Juan Pablo “Pata” Medina, cargar contra Mauricio Macri en una virtual apología del delito: “Es un hijo de puta, un vendepatria, tiene que estar colgado en la Plaza de Mayo ese tipo, no jodamos. ¿Por qué no habría que matarlo? Si tanta gente muere injustamente en el país”.

Lo dijo desde la prisión domiciliaria que cumple por asociación ilícita, extorsión reiterada y coacción agravada. En la misma línea, unos días después, se expresó Luis D’Elía, dirigente del partido Miles y ex subsecretario de Tierras para el Hábitat Social de la Nación. “A tu maldito Macri lo fusilaría en Plaza de Mayo y de espaldas al pueblo...” , lanzó, en un alarde de convivencia democrática y respeto a las instituciones, entre tantos otros principios que violó con sus palabras. También con arresto domiciliario, en su caso por haber tomado una comisaría de La Boca en 2004, D’Elía condenó, en simultáneo, el “silencio ante el cobarde ataque machista de Baby Etchecopar” a Cristina Kirchner.

Condenable desde todo punto de vista lo de Etchecopar – dijo que Cristina era el “cáncer de la Argentina”- es curioso el doble estándar del dirigente piquetero: se indigna -con razón- ante el insulto a la vicepresidenta mientras propone asesinar, y por la espalda, al ex presidente.
El recurso de echar mano a aquella enfermedad no es nuevo. Baste con recordar el oprobioso“Viva el cáncer” que la oposición agitó cuando se supo que Eva Perón lo padecía. Más recientemente fue Hebe de Bonafini quien volvió a utilizarlo, esta vez contra los votantes macristas “Es una raza muy hija de puta...

Ese 30% ó 37% es como un cáncer permanente del país”. Mientras una diputada provincial de Cambiemos asimilaba en un tweet a los electores peronistas con monos, lo que consideró en su pedido de disculpas “un exabrupto recortado de las redes sociales”. En tiempos crispados y -pandemia mediante- mucho más inciertos aún que lo habitual, el exabrupto en el discurso público parece estar a la orden del día.

Desde la acusación a “los chetos” que trajeron el virus del ministro de Seguridad de Santa Fe Marcelo Saín, al gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, para quien si Macri gobernara “estaríamos cavando fosas como Bolsonaro” y “Lamentablemente a la Argentina que trabaja le sobran muchos porteños” pasando por el mandatario riojano Ricardo Quintela que culpabilizó a los médicos por contagiarse de coronavirus, las palabras de quienes detentan las mayores responsabilidades, lejos de llamar a la concordia y la unidad sólo ayudan a profundizar la grieta. O las grietas, porque las divisiones, paradójicamente, se van multiplicando a mayor velocidad aún que los contagios de Covid-19.

Así como, según Clausewitz, “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, algunas actitudes de la política parecen llevar a cabo su propia degradación por otros medios, sin necesidad de lanzar insultos verbales. Es otra forma del exabrupto.

En ese rango entraría lo que más vulgarmente se llama borrar con el codo lo que se escribe con la mano, o avasallar acuerdos preexistentes, o saltearse normas institucionales y/o constitucionales, o el apagón virtual de micrófonos que denunció la oposición en la sesión del Senado del último miércoles, cuando se debatía la creación de la comisión investigadora del caso Vicentin, inconstitucional sin los dos tercios del total de los senadores, según defendían los legisladores opositores. Más allá de que, según lo aprobado oportunamente, las sesiones virtuales sólo deberían tratar temas vinculados con la pandemia.

De la modernidad líquida, y de la licuación de todo lo que alguna vez fue sólido -relaciones amorosas, vínculos, valores, compromisos- habló el sociólogo Zygmunt Bauman. “La crisis de la democracia – dijo- es el colapso de la confianza”.


Por Silvia Fesquet




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