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Martes 16 de octubre de 2018

El testimonio de Javier Walter: “Le agradecí a mi madre biológica la decisión que tomó”

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Javier Walter era un niño pobre, hijo de una chica pobre de 15 años, al que casi iban a abortar.Javier Walter era un niño pobre, hijo de una chica pobre de 15 años, al que casi iban a abortar.Javier nació en un pueblo muy pobre llamado Ingeniero Juárez, en Formosa, Argentina. Su madre biológica, Clara, viajó a Salta, y volvió embarazada. Tenía 15 años. Javier recordó en Radio Uno lo que eso significaba en un lugar como aquel.
“Las familias se ponían de acuerdo y les prometían a sus hijas a varones ya elegidos”, explicó.

Javier Walter era un niño pobre, hijo de una chica pobre de 15 años, al que casi iban a abortar. Hoy tiene 43 años, es ingeniero y ha tenido cuatro hijos.

Fue gracias al consejo y la mediación de un sacerdote que su madre biológica vio otra salida, y en vez de abortar, lo dio en adopción.

El pasado 24 de mayo, Javier contó su historia en Argentina, en el Congreso de los Diputados, donde actualmente se debate una propuesta que quiere despenalizar el aborto.
Javier apunta que su historia sirve como prueba viviente de la viabilidad de la adopción y su resultado positivo.

La recomendación
de un sacerdote

Javier nació en un pueblo muy pobre llamado Ingeniero Juárez, en Formosa, Argentina. Su madre biológica, Clara, viajó a Salta, y volvió embarazada. Tenía 15 años. Javier recordó en Radio Uno lo que eso significaba en un lugar como aquel. “Las familias se ponían de acuerdo y les prometían a sus hijas a varones ya elegidos”, explicó.

El embarazo de una chica de 15 años suponía tirar por la borda su futuro, por lo que la madre de Clara quiso obligarla a abortar.
Sin embargo, el padre Francisco Nazar le propuso a Clara otra solución: dar al niño en adopción. “En las zonas rurales de Argentina se habla de “regalar” al niño”, contó Javier en el Congreso.

“Acompáñeme, que tengo que encontrarle un hogar a un chico”

La futura madre adoptiva de Javier, una inmigrante alemana llamada Haydeé Walter (Nené), trabajaba en el ministerio de salud y en aquel momento se encontraba en el pueblo. El sacerdote Nazar habló con ella un día: “Haydeé, acompáñeme, que tengo que encontrarle un hogar a un chico”. Según cuenta Javier, Nené no lo pensó un minuto, le adoptó y se lo llevó a Buenos Aires.

Javier agradece muchísimo a Nené, su madre adoptiva, su valentía. “Le agradezco todo el amor que me dio, todo lo que hizo por mí”, explicó. Ahora la llama “la abuela adorada por todos”.

Javier siempre supo que era adoptado. “Mi apellido, Walter, es alemán, y se darán cuenta que de alemán tengo poco”, comentó divertido en el Congreso.
“Cuando era niño, mi madre adoptiva me contaba una historia ‘romántica’ sobre mis padres para protegerme”, explicó Javier en el programa de Eduardo Feinmann.

“Me contó que mi padre murió trabajando en el monte, en Formosa, y que mi madre había muerto de pena por él”. Cuando Javier cumplió los 18, Nené le contó la verdad. Le dijo que su madre seguramente seguía viva, y que estaría viviendo en Ingeniero Juárez, en Formosa.

“Una vez enterado, supe que con el tiempo debía viajar a Formosa y conocer a mi madre biológica y a mi abuela”, contó Javier. “Era una experiencia necesaria, e ignorarla, una carga muy pesada”.

Celebrando
el reencuentro

Pasaron los años, y a través de una persona que vivía en Formosa y que conocía a su familia biológica, dio el paso. Viajó a Formosa, y desde allí recorrió 400 kilómetros en coche hasta Ingeniero Juárez. “Allí dimos unas vueltas por el pueblo y llegamos a una casita muy humilde”, recuerda Javier.

“Cuando llegamos, salió, y era ella: era igual a mí. Me presenté ‘soy Javier’ le dije, y ella me dijo ‘soy Clara’. Nos dimos un abrazo muy cálido, y sentí que se cerraba un círculo en mi vida, una herida”.

Cuando la familia biológica de Javier se enteró de que estaba en Ingeniero Juárez, fueron todos a recibirle. “Pusieron unos tablones y unos caballetes en medio de un patio de tierra y empezó a venir gente que traía comida de casa”, ha comentado Javier.

“Yo quise que
te abortaran”

“En medio de toda esa gente, apareció una abuelita chiquitita, con la cara muy arrugada. Se me sentó al lado, me dio la mano y me dijo: ‘yo soy Sara, tu abuela, y te quiero pedir perdón”, recordó emocionado. “Yo le pregunté por qué (Javier no sabía que habían querido abortarle). ‘Porque yo quise que te abortaran, y si no hubiese sido por ese señor que está ahí, el padre Francisco, ahora no estarías aquí”.

Javier la abrazó, y le dijo que no tenía nada que perdonar. “Lo que tengo que agradecer es la decisión que tomó”, contó.
“Yo las entiendo, a todas las mujeres que están en una situación así”, ha asegurado Javier en el Congreso. “No tenemos que juzgarlas, hay que abrazarlas, ayudarlas”.

En el programa de Eduardo Feinmann, Javier lanzó una reflexión. “Mi abuela Sara estaba destrozada por haberme querido abortar. Tuvo ese cargo de conciencia durante más de treinta años. Imagínense la culpa de una mujer que sí ha abortado”.

La opción de dar
al bebé en adopción

Javier saltó a la luz pública a raíz de una carta que escribió en 2016 para la abogada Myriam Bregman, que publicó en infobae un artículo a favor del aborto en el que citaba estudios que, supuestamente, asegurarían que es más traumático dar a luz a un bebé y después darlo en adopción que abortarlo. En su carta, Javier insistió en que el debate estaba polarizado de tal forma, que no se contempla la adopción.

“Me encantaría alguna vez escuchar a alguien hablar de otra opción, como esta. Ojalá alguien alguna vez lo haga”, escribió Javier. “Lo digo porque a mí me representaría, es mi experiencia, es lo que yo puedo contarte. Siempre supe de mi adopción y con el tiempo tuve la opción de conocer a mi madre biológica y lo hice, la fui a conocer. En ese encuentro, ella con su madre (mi abuela biológica), me contaron de sus intenciones de abortarme ya que mi madre tenía apenas 15 años”.

“Yo en ese momento lo único que me salió decirles fue agradecerles por el acto de amor de tenerme y entregarme en adopción. Esas dos sonrisas nunca me las voy a olvidar. No vi ningún trauma en sus caras, solo alegría y alivio por la decisión que habían tomado hace 41 años. Hoy tengo tres hijos divinos y una muy linda familia”, sentenció Javier. Ahora su familia ha crecido y tienen un hijo más.


En el Congreso no
dijo que quien le salvó era cura

“Con mi familia biológica estuvimos en contacto unos meses, y después, de forma natural, se fue diluyendo. Sí sigo en contacto con Francisco. Y voy a contar algo, porque lo merece. Francisco es Francisco Nazar, el cura, un cura que en Formosa es muy conocido. Hoy se lo cuento.

En el Congreso no lo nombré. No dije cura porque uno dice cura y, la verdad, te tiran con todo. Lo cuento hoy porque lo amerita, él se lo merece”, explicó en el programa televisivo de Eduardo Feinmann.

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