28 °C
Jueves 18 de enero de 2018

La Plata, la capital degradada que cobijó a Balcedo y al “Pata” Medina

Fuente Aumentar Fuente Disminuir Fuente
Es necesario recuperar los valores que hicieron grande a la ciudad, perdidos en décadas de corrupción y desidia.

¿En qué momento se jodió La Plata? Quizás a la capital de la provincia de Buenos Aires le calce aquella pregunta que Mario Vargas Llosa inmortalizó para el Perú en Conversación en La Catedral.

Al desnudarse los entramados mafiosos que tejieron el “Pata” Medina o Marcelo Balcedo, es oportuno preguntarse qué le pasó a esa ciudad que, soñada por Dardo Rocha, supo caracterizarse por su jerarquía institucional, universitaria y urbanística.

Y, con dolor, quizá deba reconocerse que Medina o Balcedo no son meros accidentes ni emergentes casuales; son la expresión de una capital degradada, en la que se desdibujó el control social, desertó la Justicia, se naturalizó la corrupción enquistada en el Estado y se desjerarquizó la universidad, acoplándose a los estándares de la demagogia populista.

La Plata no es un paraje de frontera amparado por la lejanía ni una ciudad satélite o suburbana. Es el corazón político e institucional de la principal provincia argentina. Es una ciudad que supo ser exhibida como modelo urbanístico de avanzada y que forjó, a menos de sesenta kilómetros del Obelisco, una identidad propia de la que siempre sintió un legítimo orgullo.

Llegó a conocerse como “la Atenas de América” (así la bautizó el escritor dominicano Pedro Henríquez Ureña); fue cuna de escuelas científicas, artísticas y jurídicas de vanguardia; desarrolló un polo médico de excelencia y consolidó un sistema universitario de nivel internacional. Sin embargo, todo eso se conjuga en pasado.

Hace por lo menos tres décadas que su degradación puede palparse en las calles y que, de un modo menos visible pero más profundo, ha carcomido su tejido social e institucional. En ese paisaje, los Medina y los Balcedo no han encontrado casi obstáculos para articular, con métodos extorsivos y patoteriles, estructuras abiertamente mafiosas.

Medina y Balcedo forjaban sus “negocios” mientras en La Plata pasaban estas cosas: un juez federal -luego ascendido a camarista- exaltaba, en su velatorio, la figura de un legendario jefe de la barra brava de Gimnasia muerto en un enfrentamiento con la policía.

Una “respetable” familia de banqueros se llevaba puesto, con una voracidad sin escrúpulos, el sistema bancario de la ciudad. Otro magistrado -también de la Justicia Federal platense- traicionaba un apellido célebre para coimear sin disimulo, hasta que cayó por una cámara oculta. Mientras tanto, derrotado por las corruptelas que estrangulaban su aporte a la salud de excelencia, se suicidaba el médico más eminente que había dado la ciudad. Parecen escenas de El padrino, pero fueron hitos de una degradación que se extendió, como un tumor, a casi todas las instituciones de la capital bonaerense.

Se rompieron, así, los contratos de confianza y los códigos de valores que la ciudad había edificado durante décadas. Se desmoronó el concepto de ejemplaridad; se igualó sistemáticamente para abajo; se mezcló la Biblia con el calefón.Jueces en complicidad con barrabravas, bancos convertidos en pantallas de negocios sucios. Y una universidad que, después de sufrir los embates del fanatismo setentista -de un extremo y del otro-, se terminó entregando, en los últimos años, al “toma y daca” de la política, sacrificando sin sonrojarse principios históricos de autonomía y neutralidad partidaria.

Es la universidad que abandonó el reformismo para militar en el proselitismo kirchnerista, y que -para tomar solo un par de anécdotas pintorescas- rozó el ridículo al condecorar a Hugo Chávez como abanderado de la libertad de prensa o al bautizar Néstor Kirchner a una parte de su histórico Colegio Nacional, en el que se formaron Sabato, Favaloro y tantos otros.

Esto pasaba, además, en una capital que aumentaba su dependencia del Estado, al mismo ritmo que se achicaba su sector privado. La administración pública engordó exponencialmente en los últimos 35 años, mientras el cordón industrial de la región oscilaba entre la anemia y la parálisis. Los proveedores, contratistas y empleados del Estado fueron moldeando una cultura parasitaria, teñida de vicios y prebendas.

Así encontraron tierra fértil el sindicalismo mafioso; el pseudoempresariado; la economía marginal; la usura disfrazada de mutualismo; los negociados y otras deformaciones que hicieron, durante décadas, exhibición de impunidad y prepotencia. Pero hicieron algo peor: generaron un modelo tan perverso como contagioso. Marcaron un rumbo.

Hicieron que muchos pensaran que a la prosperidad se llegaba por la banquina. Instalaron el desaliento en aquellos que apostaban por el sacrificio honrado y pagaban sus impuestos. Crearon una especie de “burguesía marginal”, que exhibía un modelo de progreso fácil a través de negociados con el Estado, extorsiones disfrazadas de “juego de intereses”, evasión e impunidad. Durante años, casi no pagaron costos por vivir “en negro” y al margen de las normas.

Hay que reconocerlo: hubo una ciudad que miró para otro lado. Nadie, en el “círculo rojo” de La Plata, ignoraba las andanzas de los Medina, los Balcedo y otros clanes de esta burguesía marginal (que no solo provienen del sindicalismo). Pero los pocos que se animaron a denunciarlos y enfrentarlos no obtuvieron respuesta contundente en la Justicia.

Tampoco encontraron grandes solidaridades. Al contrario, les tocó asistir a otras escenas de El padrino: Medina fue invitado estelar en la fiesta de cumpleaños de un emblemático juez platense que, entre otras audacias, fue un activo militante de la campaña de Aníbal Fernández. Balcedo hizo, durante décadas, exhibición de apoyos políticos, con explícitos respaldos de gobernadores, intendentes y ministros.



Por Luciano Román

Espacio Publicitario
 
 

Comentarios (0)add
Escribir comentario
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento, fuera de contexto o no relacionado con la nota en cuestión, será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
corto | largo

busy
Radio Uno En VIVO!!!!

VIDEOS

You need Flash player 6+ and JavaScript enabled to view this video.



Edición Hojeable