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Martes 21 de noviembre de 2017

Una violenta banda de gitanos con vínculos en el Estado está acusada de vender autos robados y armar secuestros virtuales

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Se enfrentaron a trompadas con la Policía Federal al ser detenidos. Uno de ellos le disparó a matar a un efectivo. Una funcionaria del Registro de la Propiedad Automotor fue arrestada como su cómplice.
Hubo más de 30 vehículos secuestrados con gran cantidad de documentación falsa

Los picantes no caen sin dar pelea. El 4 de abril pasado, un equipo de la división Sustracción de Automotores de la Policía Federal llegó a la plaza Martin Yrigoyen en Liniers para detener por orden del juez federal Sergio Torres a Sergio Athanassier, de 28 años, y Carlos Christon, alias El Loly, ambos miembros de la comunidad gitana. Los policías los vieron junto a otros dos gitanos, apoyados sobre un Ford Ka, que estaba en poder de Athanassier.

La voz de alto no sirvió de nada: los cuatro se trenzaron a patadas y golpes de puño. El Ford Ka fue secuestrado por la PFA. No solo las chapas patentes habían sido planchadas y vueltas a enmarcar; la numeración de chasis correspondía directamente a otra patente de un auto denunciado por robo en Vicente López en mayo de 2013. Pedro Segundo Ivanow, también gitano y presunto cómplice de Athanassier y Christon, prefirió atrincherarse y tirar a matar en su casa sobre la calle Fonrouge de Liniers, no muy lejos de la plaza.

El efectivo de la división Sustracción de Automotores encargado de arrestarlo golpeó la puerta y le exigió a Ivanow que se entregue de cara a la orden judicial. Ivanow se negó a hacerlo. Así, el policía encontró un hueco en una ventana y entró: se encontró cara a cara con Ivanow, que le apuntó de frente con un viejo pistolón monotiro calibre 14 mm. Ivanow no dudó en dispararle al policía a corta distancia, de acuerdo al relato policial que llegó al juez Torres; el efectivo salvó su vida al correrse de la trayectoria de la bala.

El pistolón fue incautado, con un cartucho disparado y dos cartuchos más en su recámara aunque no hubo marcas de impacto en la mampostería; el gitano fue finalmente reducido y detenido. Mientras todo esto ocurría, las tres hijas de Ivanow estaban dentro de la casa.

El descaro total de trenzarse a golpes con policías de cara a una orden de detención remite a otro caso reciente en la comunidad gitana; el de Jorge Luis Miguel, con causas penales desde sus 17 años y vínculos con la banda narco Los Monos, que protagonizó una gresca ebria en Costanera. Y el Ford Ka robado que le incautaron a Athanassier era solo la punta del problema o un signo evidente.

Torres mandó a detener al gitano y sus presuntos cómplices Christon e Ivanow luego de casi un año de investigación a cargo del secretario Martín Yadarola: el juez los acusa de conformar desde fines de 2015 una banda altamente organizada dedicada no solo a vender autos robados sino también a montar secuestros virtuales muy lucrativos.

Los secuestros telefónicos que le atribuye Torres a Athanassier, una modalidad repetida entre miembros de la comunidad gitana, fueron sencillos, lineales, hechos típicos. El juez federal imputó a la banda gitana por dos casos. El primero ocurrió en enero de este año: la víctima fue el tesorero de un sindicato vecino de Monte Grande.

Con el pretexto de que su hijo estaba secuestrado, el tesorero dejó un sobre con 160 mil pesos, un reloj Citizen y las alianzas de su matrimonio en el tacho de basura frente a su casa.
(Infobae)

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